La realidad se impone cuando tienes dos: a veces hay que dejar llorar a una para atender a la otra. Y cuando aprendes eso y entiendes que no eres la peor madre del mundo, parece un poco más fácil disfrutar de la maternidad.
Hay días en los que ser madre no es fácil. Días en los que miro alrededor y me pregunto si este mundo es el que quiero que vivan mis hijas. Hoy es uno de ellos. 155. Pocas veces un número dijo tanto y tan feo.
Comentarios
Publicar un comentario